martes, 18 de noviembre de 2025

La última ocurrencia

  Carta al director publicada en La Nueva España, 15 de noviembre de 2025

Los pescadores deportivos estamos exultantes, porque la nueva normativa de pesca marítima de recreo nos obliga a registrar y notificar electrónicamente todas nuestras capturas desde el próximo 10 de enero de 2026. Ojo, y también los peces devueltos, y hasta los no pescados, pues asimismo se notificarán las jornadas en blanco. Creo que ante un escrutinio tan exhaustivo no cabe sino congratularse, pues por un lado demuestra y refuerza la indubitable y rancia seriedad que nos caracteriza, constatable a diario por doquier, y por otro garantiza a un tiempo la buena salud de los escamados moradores del mar, y hasta del conjunto de toda España en general. Sólo le encuentro un fallo, pues no veo cómo nos vamos a arreglar para cumplir lo tan bien dispuesto quienes carecemos de móvil. Cuestión menor, desde luego, pues somos muy pocos los que aún vivimos en digital pecado, y mucho mejor haríamos solventando tan imperdonable desatino.


Me lo han dicho hoy, y si la primera reacción fue de incredulidad, la segunda, que aún me dura, es la de hilaridad. Y reconozco que no es para echarlo a barato. Pero es tan tamaño el dislate, que no me sale otra cosa. Porque pienso en los artistas del invento, y no alcanzo a comprender que puedan existir mentes tan obtusas, aunque al tiempo reconozco que también soy yo quien paga sus ocurrencias. Mi informante opinaba que los autores no tienen ni idea, y creo que no iba del todo descaminado, aunque pienso que prima más la inmensa estulticia que agobia a tanto desocupado a sueldo. Claro, los pobres no saben qué hacer, y en algo han de entretenerse. Supongo que nos falta empatía, y hay que entenderlos. La pena es que nunca se les ocurre nada bueno para los que les pagamos el sueldo. Otro cantar sería si les abonasen el estipendio quienes los contratan.

martes, 4 de noviembre de 2025

El problema de la pesca

 Carta al director publicada en La Nueva España, 27 de octubre de 2025


"La televisión autonómica acaba de adelantarnos lo que con toda probabilidad va a acontecer en las próximas fechas: la enésima reducción de cupos en los ríos asturianos. Nos dicen que en nuestros ríos apenas quedan peces, y que no hay más remedio que reducir los cupos. Muy cierta la primera afirmación, pero algo menos la segunda, pues a estas alturas cualquier colega sabe bien que si no hay peces en los ríos no es porque nos los llevemos a casa los pescadores, sino porque se los comen los cormoranes, las nutrias y las garzas, y en menor medida, pero también, los visones y las lubinas. Y tanto dará que rebajen los cupos o que los aumenten si no hay peces en el río.

El problema de los ríos no somos los pescadores, sino los "gestores". Hasta hace dos décadas los ríos asturianos tenían una población estable y abundante de salmónidos, y ahora apenas quedan peces en el río. ¿Qué ha sucedido? Muy sencillo: los predadores se han descontrolado, y bastantes ríos del centro de la región bajan sucios todo el año. Porque ésta es otra. Hace varias décadas sólo bajaban sucios los ríos de las cuencas mineras, y ahora estos bajan limpios, y otros, bastantes, como digo, han visto oscurecerse sus aguas, ante la indiferencia general. Me he cansado de llamar y escribir a la Confederación Hidrográfica del Norte, supuesta responsable de la calidad de las aguas de nuestros ríos, pero igual me hubiera dado tratando con la pared. Y para controlar los predadores hace falta voluntad, y aquí no existe. Se alude a los cupos para distraer y confundir, prolongando una agonía que ya se intuye breve. Hacen falta cambios muy drásticos si no queremos quedarnos sin peces en el río, pero quienes deberían acometerlos se encogen de hombros o miran hacia otro lado, porque sus emolumentos no llevan comillas. Y así, muy pronto, si no se obra un milagro, el lema de nuestros ríos será como el de la cerveza sin alcohol: cupo 0,0 peces."

 


lunes, 23 de junio de 2025

Entrevista en Fusión Asturias

 El 12 junio Mariló Hidalgo publicó la entrevista que sigue, a propósito del libro Anécdotas de 21 años de río:

LEER AQUÍ -->Anécdotas de 21 años de río por tierras asturianas - Revista fusionasturias.com 

Trucha pescada por José Manuel Álvarez Mayo 

"La pesca es una actividad fascinante que proporciona experiencias únicas y memorables. El pescador José Manuel Álvarez Mayo ha querido recopilar las anécdotas de 21 años de pesca en los ríos asturianos para contagiar “la magia de este deporte que hechiza tanto en la medida que sorprende”, igual a pescadores experimentados como aquellos que acaban de empezar.

No se trata de una lista de capturas. «Tantos años por el río me han aportado muchas vivencias de índole tan diversa como inesperada. Son más bien recuerdos de unos tiempos que, lamentablemente, no volverán».

-Comenzó pescando en el mar, ¿cómo nació su interés por la pesca en el río?
-Mi padre es cazador y pescador tanto de mar como de río. De pequeñín me llevaba al puerto del Musel a pescar. Cogíamos lubinas, chopas, calamares… Luego a los once años empecé a pescar también en el río y descubrí que aquello me gustaba más, era un tipo de pesca más variado, emocionante. Además de la forma en que yo lo hacía que era a la vista. La verdad es que pescaba muchísimo... (seguir leyendo)"

 

lunes, 14 de abril de 2025

Formulapesca


    En el conocido y muy interesante blog de Formulapesca han tenido la deferencia, que no puedo por menos de agradecerles, de incluir una reseña de mi libro “Anécdotas de 21 años de río”. Además me pidieron una presentación del libro, que creo que explica bastante bien su contenido y razón de ser. Pueden comprobarlo a través del enlace del blog de Formulapesca.
 

Blog Formulapesca                          Blog Formulapesca.com

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sábado, 4 de enero de 2025

Presentación del libro Cuentos de salitre

El 30 de noviembre de 2024 se cumplieron 25 años de la publicación del libro Cuentos de salitre.

 

El viernes 29 de noviembre a las 18:45 h. el escritor, periodista, deportista y gran cronista de Gijón Janel Cuesta presentó el libro, al cumplirse 25 años desde su publicación, en la Sala de conferencias del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón.

 

sábado, 9 de diciembre de 2023

Un proyecto que da que pensar

Carta al director publicada en La Nueva España el 9 de diciembre de 2023 

La última idea de incorporar dos parques eólicos a nuestra fachada marítima me ha dado que pensar. De entrada, el proyecto dista mucho de ser irrelevante: 61 molinos de 162 metros de altura que ocuparían una superficie aproximada de 185 kilómetros cuadrados, más que el concejo de Gijón. Aunque lo peor sería el gran daño que sin duda causaría a nuestros caladeros -se dice que los molinos ahuyentan los peces- y a nuestros pescadores, tan castigados ya con tantas cuotas y recortes. Pero es que hay más. La idea la alumbra una empresa cordobesa, y parece que la electricidad se evacuaría a Lugo. Regionalismos aparte, igual de descabellado me parecería el proyecto si todos los actores fuesen asturianos. Pero da la impresión de que quieren adornarlo para cabrearnos. ¡Y qué casualidad!, por el medio anda el Ministerio para la Transición Ecológica, tan devoto de nuestros ganaderos como parece pretender serlo ahora de nuestros pescadores. Lo será si apoya la idea, que, repito, me parece tan extravagante y tan fuera de lugar que solo acierto a explicarla pensando mal. ¿Será que el citado Ministerio pretende congraciarse con nosotros descartándola a posteriori? ¿O será que definitivamente nuestros políticos solo saben crearnos problemas? Porque, claro, no quiero pensar que haya oscuros intereses detrás... El caso es que mucho presumir de paraíso, y nuestros montes coronados de molinos, y la costa camino de lo mismo. ¿Pero hace alguna falta? ¿De verdad lo necesitamos? Nosotros, desde luego que no, pero al parecer para alguien resulta muy interesante. Mientras tanto me parece tan insensata la idea que espero no ver nunca los dichosos molinos en el horizonte. Aunque no me atrevo a asegurar nada, porque no era menos disparatado dejarnos sin tren en el centro de Gijón, y ya sabemos qué ocurrió...

sábado, 13 de mayo de 2023

El problema del salmón

  Carta al director publicada en La Nueva España, 13 de mayo de 2023 

La temporada actual lleva camino de ser recordada en materia de pesca, y no para bien. Antes de echar las cañas ya se cuestionó ampliamente la nueva normativa, que como siempre se centró exclusivamente en alejarnos un poco más del río a los pescadores. Y ahora mismo, en el mejor momento de la temporada, nos encontramos con que no hay salmones en nuestros ríos. Existen opiniones abundantes para explicarlo, y admito que son plurales las causas. Pero cualquiera que conozca mínimamente el río sabe bien la principal: el aumento incontrolado de los predadores. No sirven de nada, o de bien poco, las repoblaciones, si los esguines que tanto esfuerzo cuesta criar no llegan al mar. Los futuros salmones descienden el río en busca del océano lentamente y agrupados, siendo presa fácil de cormoranes, nutrias y lubinas. Es lo que hay. Podremos hablar de la calidad de las aguas, de las pesquerías en alta mar, o de los picos de población. Pero la auténtica realidad de que apenas haya salmones, truchas o reos en los ríos asturianos, es que sobran predadores y falta voluntad para eliminarlos.

Y seguiremos en el centro de la diana los pescadores, porque es más sencillo decir que son las cañas las que esquilman los ríos. No es verdad. Apenas se pesca ya, y cada vez hay menos peces. Algunos dirán que lo que habría que hacer entonces sería prohibir la pesca, y yo les respondería que si nos vamos del río los pescadores aún camparían más a sus anchas los predadores, pues las cañas no los eliminan, pero al menos los espantan un poco. ¿Qué pasó con el urogallo? Se prohibió su caza, y ello supuso el principio del fin. Y por la misma razón: por el aumento desproporcionado de sus predadores. Ahora nos gastamos un pastizal para su cría en cautividad, pero ni un euro en reducir sus enemigos. Y así ni tiene futuro el urogallo, ni lo tienen los salmónidos.

Uno conoció tiempos muy buenos en el río, y siente tristeza y rabia por la situación actual. Porque, insisto, la solución es sencilla. Pero quien debería revertirla prefiere mirar para otro lado antes que agarrar al toro por los cuernos. Y lo peor de todo es que les pagamos por ello.

 

martes, 18 de octubre de 2022

Prohibir hasta morir

 Carta al director publicada en La Nueva España, 18 de octubre de 2022

 Estos días andan bastante sublevados los colegas de la caña por las nuevas limitaciones que se anuncian para el próximo año. Ni siquiera voy a entrar en la pertinencia o idoneidad de las mismas. Me parece mucho más útil recordar que desde hace décadas venimos padeciendo los pescadores un continuo retroceso en nuestros derechos, a causa del incesante caudal de restricciones que soportamos. Y lo peor no es esto. Lo peor -al menos para nosotros- es que cada vez hay menos peces. ¿Por qué? Porque prohibir, solo prohibir, no sirve de nada. Y no sirve porque los pescadores no somos ni los únicos ni los principales responsables de que los ríos estén como están. Los verdaderos responsables son los depredadores y, por supuesto, los malos, los pésimos gestores. Por tanto, si lo que de verdad se quiere -que uno ya hasta lo duda- es que haya peces en el río, lo primero sería dejar la gestión a los mejores, y lo segundo meter mano de verdad a los depredadores, y a los furtivos que aún quedan, sobre todo a la entrada de las rías. Los ríos deberían gestionarlos pescadores y guardas veteranos y expertos de la zona, y biólogos independientes de reconocido prestigio. No políticos. La realidad es tozuda, y así lo demuestra. Siendo difícil, cada vez estamos peor. Y si aún quedan cuatro peces, es gracias a las asociaciones de pescadores. No hace falta que sigan rebajando los cupos. ¿Para qué, si apenas queda qué pescar? Lo que hace falta es que haya más, muchos más peces. Pero claro, si dejamos que impere la dictadura del fundamentalista ecologismo de salón, que prefiere que haya cormoranes sin tasa antes que salmónidos, o manadas de lobos antes que rebaños, no hay nada que hacer. Seguirán las limitaciones, y llegará un día que ya no habrá qué pescar. Que, al paso que vamos, no lo veo lejano. Claro que a lo peor es lo que buscan, porque tanta torpeza no se comprende.

martes, 4 de octubre de 2022

Campeones del mundo

 

 Carta al director publicada en La Nueva España, 4 de octubre de 2022

Acaba de celebrarse en Asturias el Campeonato del Mundo de Pesca a Mosca, y España se ha proclamado campeona. Bastantes acaso lo desconozcan aún a causa de la extrañamente escasa cobertura informativa del evento, no obstante su indudable relevancia. Me pregunto los motivos, y no se me ocultan el cansino, estúpido e injustificable ninguneo, y la creciente estigmatización de la caza y de la pesca. Este es un mundo de modas, y una de las tendencias más instaladas es la de no hacer daño a los animales. Que, dicho así, parece cabal, pero además de que demasiadas veces exageran bastante, algunos somos algo raros, y por llevarlo en nuestros genes y haberlo mamado, ya crecimos cazando y/o pescando. Comprendo que esto es algo muy difícil de entender por el grueso de la tropa, y ya nos lo demuestran bien un día sí y otro también. Porque, en un mundo que también se dice tolerante y libre, poco o nada se nos consiente a nosotros. Entre otras cosas, porque no agarramos bien el toro por los cuernos, y decimos hasta aquí hemos llegado.

También me sorprendió que se eligiese nuestra región para el evento, y que al parecer las cosas saliesen bien. A uno le cuesta ver un pez cuando acude al río, y nuestros visitantes parece que no se aburrieron. Doble mérito, sin duda, de la organización, por más que uno no deje de maravillarse. Pues, por pura lógica, hubiese encontrado más natural un Campeonato del Mundo de caza del cormorán.

sábado, 16 de julio de 2022

Terrorismo fluvial

 Carta al director publicada en La Nueva España, 2 de julio de 2022

Ayer decidí acercarme a dos ríos de Villaviciosa que llevaba dos años sin visitar. Primero estuve en el Sebrayo, donde me llevé la primera gran decepción al comprobar que ya no existía la pequeña presa de su tramo inferior, que era el reservorio natural de las pocas truchas que aún quedaban por allí. Era una presa muy sencilla, y aunque siempre la conocí, imaginé que había desaparecido, como tantas otras, por efectos de las riadas y de la falta de mantenimiento. Eché apenas media docena de varadas por la zona sin obtener una sola picada, y entonces cambié al Valdediós. Allí la idea siempre era la misma: inspeccionar la presa de Conciella, por ver si tenía la suerte de toparme con alguna de las grandes truchas que en ella hallaban alimento y refugio. Los ejemplares eran contados, pero en los muchos años que la visité pude hacerme con unos cuántos que raramente se ven en otros ríos. Pero nueva y terrible sorpresa: ¡ya no estaba la presa! Y esta, a diferencia de la otra, era tan sólida y bien construida, que nunca albergué temor alguno de que fuera a desaparecer. Sin embargo la explicación me la dio una vecina de allí: se habían cargado varias presas en la zona. No voy a describir lo que sentí entonces, porque no es fácil explicar cómo te sientes despojado de repente y sin razón de algo que siempre conociste y que de algún modo forma parte de tu esencia. Sólo diré que sentí y sé que sentiré siempre una rabia infinita y un odio eterno hacia los responsables de estos hechos. Y no por interés, porque apenas iba por allí una o dos veces al año, sino por el gran daño irreversible hecho a los ríos. Estas presas eran la defensa natural de las pocas truchas que quedaban, pero una mente siniestra había decidido eliminarlas. Y el daño es irreversible. ¿Por qué? ¿Por estupidez? ¿Por maldad? Eso lo ignoro. Aunque una sospecha tuve cuando me refirió la vecina que este invierno habían estado allí varios camiones durante varios días. Me vino a la cabeza la palabra negocio, y aún no encuentro otra explicación. Sin embargo los malos de la película siempre somos los pescadores. Nos tratan como delincuentes registrándonos el coche sólo por ser pescadores, y sin embargo yo afirmo sin temor a equivocarme que los verdaderos terroristas están en los despachos.

 

sábado, 4 de diciembre de 2021

Entrevista en la radio: Orbayu Naturaleza

 

 

Ayer tarde me entrevistaron para presentar el libro Anécdotas de 21 años de río en el programa semanal que emite Radio Intereconomía en Asturias sobre caza y pesca. El programa se llama Orbayu Naturaleza, y lo dirige y presenta Rafa González. Se puede escuchar el podcast en el siguiente enlace, la entrevista empieza en el minuto 29´.14´´:

https://go.ivoox.com/rf/79154132

  Rafa González repasa cada viernes en el programa decano de la radio asturiana toda la actualidad del mundo de la caza y la pesca en Asturias. Con la colaboración de los presidentes de diferentes sociedades de caza y de pesca, además de reconocidos aficionados y colaboradores expertos de la emisora, se recogen todas las opiniones en un espacio plural para compartir aficiones y estar al tanto de toda la actualidad del sector.


jueves, 4 de noviembre de 2021

Anécdotas de 21 años de río

 

Esta semana ha visto la luz la edición del libro que recoge, por medio de narraciones biográficas y multitud de fotografías, muchas de las particulares vicisitudes que me ocurrieron en los 21 felices primeros años en esta grata actividad: ANÉCDOTAS DE 21 AÑOS DE RÍO.

 

La publicación la ha realizado una editorial extremeña especializada en el mundo de la caza, EDITORIAL CANCHALES comprometida con la conservación y difusión de la literatura cinegética, que con este nuevo título, pretende adentrarse también en el mundo de la pesca, pues ambas -caza y pesca- piensan que son aficiones compartidas por muchos de nosotros, apasionados todos por el campo, los animales y la naturaleza.

Esperan que esta publicación les permita continuar en la senda que hoy comienzan a caminar, incrementando con otras nuevas publicaciones su literatura sobre pesca.

Y en cuanto a las razones que me movieron a escribir, sospecho que sería por tratar de unir la afición a la caña con el gusto a las letras. Además supongo que deseaba seguir “pescando” en tiempo de veda… Porque aunque uno no pueda vivir sólo de recuerdos, resulta innegable que los recuerdos, si son buenos, también ayudan a vivir. Y para el pescador creo que todos los recuerdos son buenos. Incluso los fracasos. Porque si es sabio y objetivo ganará una enseñanza, y en todo caso le servirán para sentirse más vivo justamente por haberlos vivido. 

EDITORIAL CANCHALES

C/Barrio Nuevo,15 – 10003 Cáceres

Tlfnos: 636 655 616 -689 539 500

editorialcanchales@gmail.com

sábado, 16 de octubre de 2021

Un mes y un día

 Carta al director publicada en La Nueva España, 15 de octubre de 2021 

El día 13 de septiembre acudí a la Casa del Mar a solicitar las licencias de pesca marítima desde costa y desde embarcación. El pasado 11 de octubre me expidieron -mejor concedieron, porque tuve que imprimirla yo- la de costa, pero hoy, 14 de octubre, sigo sin la de embarcación. Ha pasado un mes y un día desde que la solicité, y parece una condena. Sin embargo la verdadera condena es padecer la Administración que nos gobierna. Y menos mal que no estoy esperando por una operación...

jueves, 7 de octubre de 2021

Como el cangrejo

Carta al director publicada en La Nueva España, 6 de octubre de 2021

El pasado 13 de septiembre acudí a la Casa del Mar con la intención de renovar la licencia de pesca marítima desde costa. Sin embargo, no pude hacerlo el mismo día -a diferencia de lo que sucedía hace años, y aunque cumplimenté los trámites exigidos- porque según la funcionaria que me atendió se encontraban saturados de trabajo. Dijo que en el momento que estuviera expedida -y para saberlo debo mirar la página oportuna, pues tampoco te avisan- yo debería descargar un duplicado, y hasta hoy, 5 de octubre. El asunto excede la anécdota, porque en este tiempo me ha caducado la licencia anterior y, en consecuencia, no puedo pescar. Creo que no hace falta decir mucho más, aunque me gustaría efectuar dos consideraciones. La primera, que no se comprende que en una región que según dicen se encuentra a la cabeza en número de funcionarios en relación a su población sucedan estas cosas, y la segunda que parece obvio que también en esto vamos como el cangrejo...

martes, 19 de mayo de 2020

Dos ríos acabados

Carta al director publicada en La Nueva España, 15 de mayo de 2020

Parece que ya queda poco para que podamos volver al río con la caña. Sin embargo no lancemos cohetes. No están las cosas para ello, ni cerca, ni lejos del río. Además de la proliferación descontrolada de predadores - cormoranes, garzas, patos, nutrias - en la mayoría de los cursos, existe otro factor que también incide muy negativamente en las poblaciones de reos y salmones. 

Me refiero a la pesca con redes en los estuarios. Es una práctica prohibida, que sin embargo se consiente. Al menos, en algunos casos. Pondré dos ejemplos. Hace años, mi río en verano era el Esva. Había bastantes salmones, aunque a mí me bastaba con los reos. Allí disfruté de mis mejores años como pescador, y lo digo con tristeza, porque ya llevo varios años sin pisar aquellas márgenes. Cuando había peces el guarda mayor no escatimaba esfuerzos, vigilando día y noche. Pero el bueno de Armando se jubiló, y el río se acabó. Al menos en su tramo inferior, que era el más poblado por salmones y reos. Parece increíble que una sola persona pueda condicionar las cosas de ese modo, pero la realidad es tozuda, y en otros órdenes también nos es dado comprobarlo. 

Otro ejemplo. El río Esqueiro. Nada que ver con el Esva. Mucho más modesto. Pero hace varias décadas tenía muchas truchas. Y hasta hace dos, siempre tenía algún reo. No demasiados, pero en verano no era difícil llevarte uno o dos a casa, y con ellos media docena de truchas. A veces no picaba ninguno, pero al menos los veías. Ahora ya ni éso. La razón, muy sencilla: a diario una o varias lanchas echan sus redes en la misma desembocadura. Cualquiera puede verlas si acude allí de buena mañana. ¿Es posible? Les aseguro que sí. ¿Por qué? Eso lo ignoro, aunque puedo asegurles que por mi parte se lo hice saber a cuantas autoridades o responsables se supone que debían tomar cartas en el asunto. De eso hace años, y hasta hoy. Y entre unas cosas y otras, así estamos...

Pandemias en el río

Carta al director publicada en La Nueva España, 23 de abril de 2020

En unas fechas en las que echamos tantas cosas en falta, los pescadores también nos acordamos del río. No sólo de la pesca. También del río y de sus moradores. Y nos llamen o no interesados, los principales moradores del río son los peces. Parece una obviedad, mas por desgracia no lo es. Y no lo es porque quienes deberían velar por que nuestros ríos estuvieran llenos de truchas y de salmones, parecen priorizar la presencia de otras especies. Los enemigos de los peces, además de los pescadores, que sí, que vale, que también, son, básicamente, y por este orden, los cormoranes, las garzas, los patos y las nutrias. Hay más, pero vamos a centrarnos en estos. Y lo haré desde mi experiencia, que me da pie a sostener que la pandemia también ha llegado por el aire. Hasta no hace demasiado - dos décadas, tres a lo sumo -, por aquí no se sabía lo que era un cormorán en el río. Apenas se veían garzas ni patos. Sí nutrias, pero en pocos ríos. Ahora son los dueños del río. En los cursos mayores, y también, en menor medida, en los pequeños, los cuervos marinos, en los menores las garzas, en todos los patos, y las nutrias donde solían, y más. Los pescadores conocemos muy bien lo que sucede, y quiero pensar que los que mandan también. Entonces, ¿por qué no lo arreglan? Supongo que por que no quieren, porque la solución es bien sencilla, y la situación de los ríos no admite dudas ni demoras. Por eso es muy triste pensar que nuestra obligada ausencia del río, en vez de servir de tregua, casi será peor, porque en realidad servirá para que encuentren mayor libertad los predadores sin la presencia humana. 

Algunos dirán que exagero, o que barro para casa, pero les aseguro que no. Hace veinte años aún había bastantes peces. Es verdad que ya había menos salmones, pero todavía había bastantes truchas y reos. Además eran frecuentes los furtivos. Sin embargo los cupos eran mucho más amplios que ahora, y para un pescador experimentado no era infrecuente completarlos. Nada de eso sucede ahora. Y desde luego no hay furtivos - en el río, en la mar ya es otra cosa -, porque para qué.
En estos días tal vez sería más beneficioso para el espíritu ser optimista, pero es lo que hay. A ver qué nos encontramos cuando nos dejen volver.